|

CRISTIANO RONALDO,
SEGUNDO, Y LEO MESSI, TERCERO
Kaká, el rey de 2007
- Es el cuarto brasileño
(Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho) que consigue el galardón
- Cesc Fábregas, octavo
con 27 votos, fue el mejor español
 |
| Kaká besa el trofeo
del Balón de Oro. (Foto: AFP) |
Actualizado domingo 02/12/2007 11:27
(CET)
RUBÉN AMÓN (Corresponsal)
PARÍS.- La revista 'France Football' ya ha distribuido como un
cromo posmoderno la imagen de Kaká besando el Balón de Oro.
No es de recibo que los atletas de Dios se dejen malear por la campana
del 'becerro', aunque el crack brasileño, modelo de Armani y media
punta clarividente, tiene buenas razones para transgredir la línea
roja de la modestia. [Vea la ficha] [Imágenes] [Gráficos]
Primero porque milita en el equipo
del diablo, sobrenombre fundacional del Milan un siglo antes del advenimiento
redentor de Berlusconi. Y después porque el jurado convocado para
emitir el veredicto de 2007 se ha manifestado con un margen de unanimidad
(444 puntos) que deja e fuera de juego las alternativas de Cristiano Ronaldo
(277) y de Messi (255).
También Kaká les supera
a ambos en una cuestión 'geodeportiva'. No es lo mismo 'cuajar'
en una liga ofensiva, descarada y anárquica que jugarse el tipo
en la trinchera de las aguerridas defensas del calcio. Que se lo digan
en Henry cuando vestía la maglia presidiaria de la Juve. Que se
lo digan a Javi Moreno, efímero compañero del nuevo Balón
de Oro con el uniforme milanista. Y eso que la irrupción de Kaká
en el fútbol italiano cumple a medias el arquetipo del expatriado
brasileño. Tiene un nombre kilométrico, como debe ser, (Ricardo
Izecson dos Santos Leite), incluso milita en la secta de los atletas de
Dios, pero no pertenece a la tribu mestiza de los carioocas, no aprendió
a jugar al fútbol en las favelas de Sao Paolo ni tampoco creció
como un ceniciento en la playas marginales de Río.
|
«Dios
es fiel. Kaká también»
|
El muchacho nació en Brasilia
hace 25 años, dentro de una familia pudiente (padre ingeniero,
madre profesora) y de probada devoción cristiana. Hasta el extremo
de que Kaká lleva escrita una plegaria piadosa en las zapatillas
(«Dios es fiel») y acostumbra a rezar en el vestuario, en
el banquillo e incluso mientras juega. La 'misión' del brasileño
explica que los compañeros de selección se avinieran a compartir
la oración sobre el césped en el último Mundial.
Kaká tenía menos galones que Roberto Carlos, pero sus aptitudes
de telepredicador carismático y su mirada limpia sedujeron a las
viejas glorias irredentas y a los nuevos cachorros.
No es difícil convertirse al
fútbol cuando se aparece Kaká. Tiene hechuras de jugador
de época, tranco elegante en el slalom, instinto vertical. El 10
sabe moverse con la cabeza alta y se administra sobre el césped
como la banca de un casino, aunque sus maneras refinadas no contradicen
el arma de un disparo letal ni impiden que el calcio del estajanovismo
le haya enseñado el recurso del cinismo.
Curiosamente, la estrella milanista
estuvo cerca de recalar en la Juventus. Luciano Moggi pudo habérselo
quitado a Berlusconi, pero se arrepintió en el último instante
porque el apodo del muchacho era doblemente cacofónico y malsonante.
"Un futbolista no puede llamarse así", decía el
'don' antes de que lo jubilaran los tribunales. Se equivocaba Moggi. Desconocía
que el apelativo de Kaká proviene de un simpático ritual
familiar. Resulta que el hermano menor del futbolista no sabía
decir "Ricardo", así es que decidió abreviar el
nombre con dos monosílabos idénticos que ahora riman con
el Balón de Oro.
Al cabo, la grandeza de un apodo depende
de la grandeza del jugador. Tampoco el sobrenombre de Pelé sonaría
demasiado bien en los inicios. Ni seguramente el apelativo de Didi, artífice
de las victorias mundialistas en los años 58 y 62. Es espera de
una consagración definitiva con la selección carioca, asignatura
pendiente en el expediente del crack, a Kaká lo comparan en Italia
con el genio de Gianni Rivera. Porque es elegante, porque sabe destaparse
en los momentos decisivos, porque es un prodigio técnico y porque
el gran Rivera hizo historia con la maglia rossonera tanto como su epígono,
campeón de Europa en 2007, está llamado a hacerlo en el
fútbol pagano del tercer milenio. Dios es fiel. Kaká
también.
Fuente: elmundo.es
Noticias anteriores:
Kaká
dice que cuando deje el fútbol quiere ser pastor evangélico
Kaká:
«Yo pertenezco a Jesús»
KAKÁ,
UN «CRACK» ENTREGADO A DIOS
"KAKÁ
ES UN GRAN EJEMPLO PARA LOS JÓVENES", AFIRMA EL DISEÑADOR
DE MODA GIORGIO ARMANI
KAKÁ:
.. EDMILSON, ZÉ ROBERTO Y YO REZAMOS SIEMPRE JUNTOS, LEEMOS
LA BIBLIA...
|