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JIMMY CARTER
La fe
de un pequeño gran hombre
El ex Presidente de
los Estados Unidos Jimmy Carter inaugura el nuevo templo de la iglesia
evangélica Unida de Terrassa
JORDI TORRENTS / Terrassa
/ 3 de julio de 2010
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| Jimmy Carter
| FOTO: Manuel G. Lafuente | + ampliar |
Si hablamos de un pariente lejano
de Elvis Presley, de un ornitólogo o de alguien que vive en el
mismo pueblo donde nació 85 años atrás, quizá
pocos acierten de quien se trata. Si precisamos que entre los años
1977 y 1981 fue el hombre con más poder del planeta, entonces el
rostro afable, risueño, azul y casi familiar de Jimmy Carter nos
vendrá a la mente. En esa época, Carter tuvo el honor de
ser uno de los pocos presidentes de los Estados Unidos que no involucró
a su país en ninguna guerra y sí, en cambio, medió
hasta el límite para que otros conflictos se suavizaran, como el
existente entre Egipto e Israel.
Su carrera política terminó
cuando tropezó en su camino con Ronald Reagan, pero no su carrera
humanitaria, gracias a la labor que, desde hace ya 28 años, desarrolla
desde el Carter Center.
Carter, con los años, ha ido
forjando la leyenda de un mediador, de un pacificador, de un hombre que
prefiere la palabra y el acercamiento antes que las armas. Esta tarea
fue reconocida, en el año 2002, con el Premio Nobel de la Paz y,
este 2010, con el Premio Internacional Catalunya, otorgado por la Generalitat.
El ex mandatario recogió el galardón en Barcelona el pasado
jueves, aunque en su agenda aceptó incluir un segundo acto (de
entre los muchos a los que fue invitado). Si el primero se acercaba a
su figura más mediática y visible, la segunda lo hacía
a su vertiente más personal, la de su fe.
Así, el pasado sábado
3 de julio, Jimmy Carter fue el invitado especial en el acto de inauguración
del nuevo templo de la iglesia evangélica Unida de Terrassa (o
EEUT, por sus siglas en catalán), un espacio que se convierte en
el templo más grande del protestantismo en Catalunya aunque, tal
como dijo su pastor Andreu Dionís, lo más importante no
son las piedras, y sí el hecho que las personas que forman la comunidad
"sean piedras vivas", unas vidas "comprometidas con Cristo"
y que se esfuerzan en "hacer real el mensaje central del Evangelio:
amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los demás como a uno
mismo".
Ante más de 400 personas que
llenaban el auditorio del nuevo templo, el pastor egarense recalcó
que tenía la sensación de estar haciendo historia en un
entorno político con una normalidad democrática y unas libertades
que no todos los cristianos del mundo disfrutan todavía. "Hay
cristianos perseguidos por su fe alrededor del mundo", lamentó
el pastor de la comunidad bautista, pero su mensaje volvió a teñirse
de esperanza cuando recordó que Jesús "es el personaje
que ha ejercido una mayor influencia en la historia de la humanidad",
ya que de él "han nacido los principios y valores más
universales".
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| De izq. a der.: José
Montilla, presidente de la Generalitat, Jimmy Carter, y los ex presidentes
Pujol y Maragall | FOTO: Manuel G. Lafuente | + ampliar |
Entre los asistentes al acto se encontraban
representadas varias entidades políticas, económicas, sociales,
empresariales y religiosas. El alcalde de Terrassa, Pere Navarro (PSC),
valoró el valor de la libertad de culto en una ciudad donde la
comunidad protestante ha ido ganando volumen y, lo más importante,
visibilidad. Por parte de la Generalitat, el vicepresidente Josep-Lluís
Carod-Rovira recordó la persecución a la que, hace unas
pocas décadas, todavía era sometido el mundo evangélico
por el simple hecho de querer manifestar públicamente su forma
de entender la vida y la relación con Dios.
El acto transcurría con la
habitual solemnidad en estos casos, pero cuando Jimmy Carter subió
al púlpito, algo cambió en el ambiente. Allí, delante
de esas 400 personas, iba a testificar, a exponer con total naturalidad
su fe un hombre que llegó a controlar las riendas del país
más importante del mundo. Ante la mirada de su mujer Rosalyn y
de dos de sus cuatro hijos, Carter regaló lo mejor que puede dar
un hombre a los 85 años: dignidad. En el último momento,
decidió añadir un regalo más a su visita, ya que
predicó enteramente en castellano. Sin guión, sin papeles,
pero sin improvisar, y sí dejando que su corazón y su mente
se fusionaran para hablar de su pueblo de origen (Plains, en el estado
de Georgia), donde conviven hasta once iglesias a pesar de contar sólo
con 600 habitantes.
Carter centró su mensaje en
aquellas cosas que (como la fe, como el mismo Dios) no podemos ver, pero
que rigen nuestras vidas: "No es posible ver la libertad; no es posible
ver la igualdad, la humildad, la compasión, el servicio a las personas,
el amor. Pero éstas cosas son las más importantes en nuestra
vida". Durante unos minutos, Carter dejó de ser el presidente,
el hombre poderoso, para ofrecer ese rostro (ya arrugado y con unos ojos
que cada vez parecen esconderse más) gastado por los años
y por el trabajo, pero con una mirada clara y una sonrisa como la de un
niño, como la de alguien con curiosidad todavía por los
recovecos de la vida.
Carter detuvo su camino esa mañana
en Terrassa para transmitir un objetivo vital muy claro: vivir y contagiar
aquello más importante e invisible, como es la compasión,
la paz, el amor, la mediación, la ternura y el compromiso. Así,
el hombre que lideró las negociaciones de paz de Camp David, el
retorno del Canal de Panamá al país centroamericano, el
restablecimiento de relaciones diplomáticas con China o la creación
de ministerios (que no existían en su país) como Educación,
Derechos Humanos y Energía, en Terrassa paseó por esas carreteras
que, a menudo, parecen secundarias, pero que forman el tejido principal
de una vida como la suya: la fe.
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| De izq. a der.: el pastor
Andreu Dionis, Jimmy Carter, el vicepresidente de la Generalitat Josep
Carod i Rovira, y el alcalde de Terrassa, Pere Navarro | FOTO: Manuel
G. Lafuente | + ampliar |
Andreu Dionís, previamente,
había insistido en el día a día de una comunidad
"plural, abierta y con vocación de servicio" para dar
respuesta a las necesidades del entorno a través de servicios como
una guardería, un club de ocio infantil y juvenil, un servicio
de atención a personas con discapacidad psíquica, un programa
para jóvenes y adolescentes o la colaboración en el trabajo
educativo y sanitario que se lleva a cabo en países como Guinea
Ecuatorial y Burkina Faso. Dionís recordó que la presencia
evangélica en Terrassa se remonta a casi un siglo atrás,
con el impulso de una figura clave como la de Samuel Vila que, impulsor
de varias iglesias (entre ellas, la bautista Ebenezer, el embrión
de la Unida) y un personaje que durante el franquismo se convirtió
en uno de los abanderados en la lucha por la libertad religiosa en España.
De hecho, Vila se enfrentó a gobernadores, estuvo detenido, recibió
amenazas, desprecintó locales de culto cerrados, editó miles
de libros y revistas en la clandestinidad (fundó la todavía
activa editorial Clie) y llegó a inundar de correspondencia la
mesa de Franco.
Dando un importante salto en el tiempo,
Ebenezer se unifica con dos iglesias más de Terrassa en 1994 y,
diez años después, la Unida firma un acuerdo sin precedentes
en España, como fue el de una permuta de terrenos para que la comunidad
protestante pudiera contar con un espacio de 8.000 metros cuadrados donde
edificar un nuevo templo y desarrollar varios proyectos sociales. Y llegamos
al año 2010, con el templo construido (ocupa unos 2.500 metros
cuadrados) y que, bajo la dirección del prestigioso arquitecto
Carlos Ferrater, se ha convertido en un espacio ya emblemático
y singular en Terrassa. Se trata de un edificio sobrio y que prima la
funcionalidad y el espacio al diseño o la ornamentación
innecesaria. Luminoso y dotado de un sistema de geotermia (es decir, aprovechando
el agua del subsuelo), puede llegar a ahorrar un 80% de la energía
necesaria para climatizar todo el edificio.
La jornada en la iglesia catalana
estuvo presidida por los nervios habituales ante la visita de un personaje
que, para muchos, es un referente. Pero también se convirtió
en una pequeña fiesta, en un homenaje a la paz, en un encuentro
entre hombres y mujeres con la única finalidad de rendir cuentas,
y otro particular homenaje, a Dios. De acuerdo, al acto asistían
varias personas agnósticas o, directamente, no creyentes. Pero
Carter miró a esas personas, a esos ojos que creían ver
a un político cuando, en realidad, tenían enfrente a un
predicador.
Dos días antes de su visita
a Terrassa, el propio Carter, al recoger el premio Internacional Catalunya,
recalcó su amor por "la democracia y la libertad" y destacó
que hay muchas formas de dirigir un país y de hacer política.
Habló, por ejemplo, de un pasado en los Estados Unidos (vinculado
a la injusticia y la esclavitud) del que no se puede estar orgulloso,
pero del que se salió con la redacción de la Declaración
de los Derechos Humanos o con los tratados de limitación de armamento
nuclear. Jimmy Carter (significativo el dato que prefiera que le sigan
llamando Jimmy de forma oficial y no James) hizo un énfasis especial
en el trabajo de su fundación, The Carter Center, "con una
misión muy sencilla: promover los derechos humanos y aliviar el
sufrimiento de las personas, prevenir y resolver los conflictos, potenciar
la libertad y la democracia, y mejorar la salud". En definitiva,
amar al prójimo como a uno mismo.
Jordi Torrents
es periodista, y miembro de la Iglesia Evangélica Unida
de Terrasa
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