|
BARCELONA
Jimmy
Carter, el estadista que encandila a Cataluña
Manuel López, desde
Barcelona, especial para Noticias FEREDE
 |
| Jimmy Carter recibe el premio
de manos del presidente catalán, José Montilla. FOTO:
Manuel G. Lafuente, 01/07/2010 | + ampliar |
(BARCELONA, 02/07/2010) Un hombre
admirable "de corazón y coraje" con una colosal obra
humanitaria a sus espaldas, fruto de su compromiso como cristiano con
la paz, los derechos humanos y el desarrollo económico, político
y ecológico de los pueblos menos favorecidos. Un carácter
afable y agradable, que mira de frente y demuestra con su vida que el
amor al prójimo entraña compasión, competencia y
compromiso, y determinación para ponerlo en práctica. Jimmy
Carter dejó ayer bien claro en el Palau de la Generalitat en la
recepción del 22º Premi Internacional de Cataluna por qué
en Estados Unidos los presidentes de la nación conservan el título
a perpetuidad: cuando se reúne Obama con sus antecesores en el
cargo no lo hace con los "ex", sino con los presidentes vivos,
pero ya no en ejercicio, de los que Carter es el decano.
Treinta años después
de que el neoliberalismo radical que representaba Reagan le infligiera
una severa derrota en las urnas en las elecciones presidenciales a las
que se presentaba con plena consciencia de lo que se jugaba -bajo su mandato
entre 1976 y 1980, recordaba ayer en una entrevista a "El Periódico",
EE.UU. nunca tiró una bomba, nunca lanzó arrojó un
misil, nunca disparó una bala-, la Generalitat de Catalunya le
otorga el premio justo por los mismos motivos, pero valorados al revés
por el jurado internacional, que reclamaba la mayoría del pueblo
americano: "el orgullo patrio", la dignidad nacional y la
consciencia de su destino manifiesto".
Así, la "pusaliminidad"
de Carter no era sino una "falta de carácter
de hierro",
afirmó el filósofo, profesor, escritor y político
Xavier Rubert de Ventós, presidente del jurado internacional del
Premio en su presentación del personaje, de quien dijo que la supuesta
"debilidad" que le achacaron no era en realidad sino "un
gran coraje y una lúcida anticipación del futuro".
Así, fue el artífice de los Acuerdos de Paz de Camp David
entre Egipto e Israel, devolvió el canal de Panamá a los
panameños, estableció relaciones diplomáticas con
China, firmó con Rusia el Tratado para la Limitación de
Armas Nucleares (SALT), cambió de signo la Reserva Federal -la
defensa de la economía productiva en vez de las finanzas especulativas-
y, entre otros logros, creó tres secretarías de Estado (ministerios)
hasta entonces inexistentes en Estados Unidos: Educación, Derechos
Humanos y Energía.
Durante su corta pero decisiva presidencia
Jimmy Carter impulsó una línea política claramente
socialdemócrata de "soft power" ("poder blando")
que a la postre no cabe definir sino como "clever power"
("poder inteligente"), según apuntó Rubert
de Ventós. Una muestra de su visión de futuro fue la instalación
en 1979 de células fotovoltaicas en la Casa Blanca. Hubieron de
pasar treinta años para que otro presidente demócrata, Barak
Obama, manifieste la misma preocupación por el problema de la energía
en el país más poderoso de la tierra.
Desde que dejó la presidencia
de Estados Unidos en enero de 1981, Carter viene desarrollando una ingente
actividad en la resolución de conflictos armados, la búsqueda
de la paz, la monitorización de procesos electorales y en el desarrollo
de programas sanitarios y de ayuda al desarrollo a través del Centro
con sede en Atlanta, Georgia (EE.UU.) que lleva su nombre. Actualmente,
el Centro Carter mantiene programas de actuación en 119 países
a lo largo y ancho del planeta, de Albania a Zambia.
España bien podía ser
el país número 120, de haber prosperado el ofrecimiento
que Carter hizo en Santander el 20 de agosto de 2007 en el transcurso
de un Encuentro en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Según informaba Europa Press,
"El ex presidente de los Estados
Unidos Jimmy Carter expresó hoy su 'esperanza' y su 'preferencia'
de que el terrorismo de ETA finalice 'dentro de este país', es
decir, 'a través de la negociación directa'" entre
la banda y el Gobierno de la Nación, aunque avanzó que si
esto no fuera posible y 'siempre y cuando las dos partes lo pidan', el
Centro Carter estaría 'dispuesto a participar' como mediador."
En esa ocasión, Carter recordó
que ya en 1998 el Centro que preside se mostró "dispuesto
a negociar un posible acuerdo de paz entre el Gobierno de España"
lo que él denominó como "movimiento vasco". Ayer
en Barcelona, el ex inquilino de la Casa Blanca -ahí si procede
el "ex"- no dudó en arropar al presidente Montilla en
la reacción catalana ante la sentencia del Tribunal Constitucional
que recorta el Estatut. Aun reconociendo que en una democracia "el
Supremo tiene la última palabra", recomendó "paciencia"
y "confianza" a los catalanes. "Es una aberración
temporal que se puede resolver en el futuro", afirmó, para
añadir que "Un tribunal no puede acabar con una nación
y una cultura que tiene 1.000 años".
Jimmy Carter agradeció el premio,
que dijo recibir como "un gran honor", con un "De tot
cor, moltes gràcies" ("De todo corazón, muchas
gracias"). En su discurso de aceptación del Premio se manifestó
como el buen conocedor que es de España en general -es miembro
honorífico del club de Madrid- y de Catalunya en particular. Su
parlamento fue el discurso de un hombre de Estado de 85 años que
conserva una envidiable agilidad mental, está perfectamente informado
de la situación internacional y mantiene con firmeza sus principios.
Así, no le duelen prendas en
criticar abiertamente decisiones presidenciales de la reciente época
de George W. Bush tan desafortunadas como la guerra de Irak o la declaración
de Corea del Norte como integrante del "eje del mal" ("axis
of evil", "eje del demonio" en la traducción
literal inglesa), justo en el momento en que Carter había conseguido
como mediador sentar a conversar a los presidentes de las dos Coreas.
El homenajeado, cuya trayectoria fue
galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2002, demostró una
vitalidad envidiable y una disposición sin límites para
mediar en conflictos internacionales. Se mostró tan ilusionado
como el primer día en la tarea que se ha propuesto llevar adelante
con el Centro Carter, cuyo lema es "Buscando la paz. Luchando
contra la enfermedad. Construyendo esperanza".
El presidente de la Generalitat, José
Montilla, quien cerró el acto, elogió la trayectoria del
galardonado, de quien dijo que el Premio no viene sino a reconocerle como
a un "personaje admirable" para el pueblo catalán
que trabaja "por un mundo más justo y en paz",
y de quien destacó especialmente su condición de defensor
de "la cultura del pacto y el acuerdo", en una clara
alusión a la voluntad política del ejecutivo catalán
y las fuerzas políticas en el vidrioso tema del Estatut.
Entre los asistentes al acto una selecta
representación de la sociedad catalana, se hallaban Daniel Rodríguez,
presidente de FEREDE; Guillem Correa, secretario general del Consell Evangèlic
de Catalunya; Manuel Sarrias, secretario general de la Unión Evangélica
Bautista Española; y Andreu Dionís, pastor de la Iglesia
Unida de Terrassa, entre otros miembros de iglesias e instituciones evangélicas.
De su condición de creyente
cristiano, diácono y profesor de la Escuela Dominical de la iglesia
bautista de Plains, el pequeño pueblo en el estado de Georgia,
EE. UU. en el que nació y sigue viendo con su mujer Rosalynn, dejará
el presidente Jimmy Carter cumplida noticia mañana, sábado
3 de julio, en que asistirá a la inauguración del nuevo
templo de la Iglesia Unida de Terrassa (Barcelona) a cuyo frente está
el pastor bautista Andreu Dionís. Será, sin lugar a dudas,
una fecha histórica para el protestantismo español.
Fecha que tal vez no debería
descartarse que pudiera redoblar su impronta histórica en el caso
de que el Centro Carter acabase mediando, pongamos discretamente, en el
conflicto catalán. Una de las virtudes características de
todo buen cristiano es la de pacificador, y en este tema Jimmy Carter
está dando para la historia un testimonio sencillamente ejemplar.
Laus Deo.
Fuente: Manuel López,
especial para Noticias FEREDE |
FOTO: Manuel García Lafuente
|